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| Camino a ninguna parte |
Después de un día agotador con las maletas para arriba, maletas para abajo después de que nos diesen la confirmación de que teníamos plaza en la residencia y soltar los 300 € de la fianza, estuvimos dando vueltas por tiendas de ropa para entretenernos ademas de tomarnos un helado por el McDonals de cerca de la Due Torri que como tenía internet gratis y nosotros nuestros ipod's y móviles pues hacían una buena combinación.
Como hacía bastante fresquete fui a comprarme un abrigo en el H&M de Via de l'Independenza para poder pasar la noche en el aeropuerto lo mejor posible y total por 10 € que me costó tampoco pasaba nada.
Allí íbamos sin saber mucho que hacer para hacer tiempo (porque eran las 4 de la tarde) mientras llegaba la hora de irnos al aeropuerto, ya que el vuelo a Sevilla salía a las 6 de la mañana...
Decidimos que era hora de visitar el Ikea, el problema que para llegar allí teníamos que coger o cercanías o bus, porque estaba bastante lejos en Caslechio Di Reno, pero total, no teníamos nada que hacer.
Os dejo un mapa por si queréis saber donde está:
Así que nos encaminamos a Bologna Centrale con las maletas, la comida y bebida que sobró del hotel además de la pizza que sobró del almuerzo.
Llegamos a la estación y vemos que para llegar a Casalecchio di Reno había que coger un tren y en cuatro paradas nos llevaría hasta allí, sacamos los billetes que nos costaron 1 € para ir. El show empezó para encontrar el andén del tren, que era el 5 pero ponía que estaba en la parte izquierda. bajamos y salían todos los trenes del 1 al 15 pero sin el 5, dando vueltas y corriendo porque se acababa el tiempo al final había un pasillo que llevaba a los andenes que quedaban en la parte izquierda larguísimo, saliendo al final a la parte este de la estación.
Nos montamos, fueron pasando las estaciones y llegamos a una que ponía Casalecchio di Reno, nos bajamos corriendo para ver que era esa pero Garibaldi... y no se veía por ninguna parte el Ikea, y según a una señora que vio Juan Carlos y le preguntó, entendió que estaba cerrado a partir del 20 de julio hasta finales, como no nos convencía la versión decidimos seguir, así que viendo por la estación y por el caché que aún quedaba en mi Google Maps vimos que la estación real era Casalecchio Palasport, por suerte en esa estación paraba el tren que llevaba para allá y nos dejaría en unos 10 min allí.
Cuando apareció el tren parecía una cafetera destartalada y el último vagón era de todo menos limpio con remaches.. un horror. Nos montamos estando pendientes de la estación.
Llegamos a Palasport descubriendo que solo había una vía para el tren, así que no sabíamos como volvería atrás. Por fin vimos el Ikea en todo su esplendor y corrimos hacia él, en plan anuncio de compresas.
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| En el Ikea con la comida y la maleta |
Llegamos y descubrimos que cerraba a las 8 (la mujer a la que Juan Carlos le preguntó se refería que cerraban a las 20 horas), nos quedaban, por desgracia, 30 min para ver el Ikea fuimos con nuestras maletas y comida, sin poderlas dejar en ninguna consigna. Entramos y lo primero que vemos es una muchacha que se quedó mirando como diciendo: "dónde irán estos personajes" (hasta yo me lo pregunté).
Recorrimos el Ikea adelantando a los últimos clientes y viendo algunas cosillas como las fundas de los nórdicos que costaban 2 € (tendremos que volver cuando iniciemos nuestra vida en la universidad). Vimos todo el Ikea corriendo pero viéndolo.
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| Echando un paseo |
Salimos y nos sacamos unas fotos para volver a la estación y averiguar como llegaríamos de nuevo a Bologna.
Al final resulta que en la misma vía pasaba el tren de vuelta a Bologna.
Llegamos a la Stazione Centrale de Bologna y por suerte allí paraba el bus del aeropuerto, pero antes nos fuimos a descansar en un McDonals cercano para hacer algo de tiempo y nos fuimos al aeropuerto.
En el aeropuerto buscamos un sitio sin mucha gente detrás de unas escaleras donde parecía que nadie iba a ir, pero parece que cuando nos vieron vino hasta el tato, intentamos dormir como podíamos, comimos parte de la comida que teníamos [las pizzas habían hecho una simbiosis que mejor no recordarla (la tiramos)].
Después de estar hasta las 5 fuimos a nuestra puerta de embarque para despedirnos de Bologna. Lo más reseñable del vuelo es que casi todo el vuelo dormía y mientras estábamos durmiendo los auxiliares de vuelo no paraban de molestarnos y levantarnos con merchadising/comida/mierda de Ryanair.
Y por aquí concluye nuestro viaje a Bologna en busca de piso, próximamente habrá entradas sobre cosas que quedan por concluir y detalles así como las aventuras que sufriremos allí.
Un abrazo.
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Publicado por Thanent para
Perdido en Bologna el 8/28/2010 12:27:00 AM